Síntesis:
ILGA Mundo está alarmada al saber que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó en su primer día en el cargo una orden ejecutiva arrolladora para revertir las políticas sobre discriminación sexual, marcadores de género neutro en los documentos de identidad y alojamiento de las personas privadas de liberdad de acuerdo con su identidad de género.
Bajo el falso pretexto de «defender a las mujeres», la orden ejecutiva obliga a eliminar las orientaciones y políticas que reconocen la identidad de género, a ofrecer únicamente «masculino» y «femenino» como opciones en los documentos de identidad y a poner fin al alojamiento de mujeres trans en cárceles de mujeres. La política que respalda una comprensión y un reconocimiento binarios y esencialistas del sexo como «masculino» o «femenino» puede tener consecuencias muy nefastas también para las personas intersex.
Dentro del aluvión de órdenes ejecutivas firmadas en apenas unas horas, Trump también ha acabado con los programas de diversidad, equidad e inclusión (DEI) en el Gobierno federal y ha amenazado con introducir cambios drásticos en la ayuda exterior.
Una orden ejecutiva actúa como una instrucción del Presidente a las agencias del gobierno federal sobre cómo aplicar leyes o políticas, sin necesidad de la aprobación del Congreso.
«La obsesión de Trump por atacar a las personas trans está encontrando su válvula de escape en el primer día en el cargo«, comentan Kenita Placide y Rob Boulet, copresidentes de ILGA Norteamérica y el Caribe. «Desgraciadamente, esto no es una sorpresa. Al parecer, durante su campaña electoral, Trump ha gastado cerca de 215 millones de dólares en anuncios contra las personas trans sólo en las cadenas de televisión, utilizando la vida de un pequeño segmento de la población para alimentar una política incendiaria y llamar la atención.»
«Estamos de acuerdo: las mujeres de merecen protección, dignidad, justicia y seguridad. Sólo que esto debería hacerse creando políticas serias para atajar los abusos, ofrecer acceso a la atención sanitaria y a la igualdad de oportunidades en el lugar de trabajo, invertir en el liderazgo de las mujeres y en la ampliación de los servicios de atención. En lugar de eso, desde el primer día, la administración Trump ha decidido ignorar estas soluciones, envalentonada por los movimientos antigénero, y utilizar las vidas de las personas trans como herramientas para sembrar divisiones en la sociedad. Nuestras comunidades se merecen algo mejor»
Kimberly Frost, Cosecretaria General de ILGA Mundo
«Esta política es aún más peligrosa, ya que sienta un precedente que podría inspirar iniciativas similares en otros países», explica Julia Ehrt, Directora ejecutiva de ILGA Mundo. «Si Estados Unidos desea realmente ser y ser visto como un faro de democracia, es sencillamente inaceptable que excluya a parte de su población por creencias discriminatorias. La retórica que hemos visto en juego durante la toma de posesión y el primer día de Trump en el cargo -especialmente dirigida contra las personas racializadas, de las Primeras Naciones y LGBTI- no debería tener cabida en un país democrático.
«Estudiaremos qué implicaciones prácticas tendrán estas órdenes ejecutivas. Pero nos negamos a ceder a esta política de anuncios impactantes que buscan alimentar el pánico«, concluye Ehrt. «En lugar de ello, repararemos las fracciones, reconstruiremos y fortaleceremos nuestras comunidades, nos apoyaremos solidariamente les unes a les otres. Ofrecemos nuestra más profunda solidaridad a nuestras comunidades en EE.UU. – personas indígenas, racializadas, trans, intersex, todas las personas LGBTI y todas las mujeres – y seguiremos diciendo la verdad al poder hacia todos los países afectados por esta oleada global antiderechos y reaccionaria. Nuestras voces no serán silenciadas».