En síntesis
Como federación mundial de organizaciones LGBTI, nos preocupa enormemente cómo la violencia, cada vez mayor, está afectando a nuestras comunidades, así como al conjunto de la población, en toda Asia Occidental. Cada vez que se producen atentados terroristas, guerras y crisis humanitarias, las comunidades LGBTI tienen aún más probabilidades de enfrentarse al rechazo y a niveles agravados de violencia cuando intentan acceder a servicios y ayudas vitales: esta es una realidad para todes aquelles que ya corren un mayor riesgo de enfrentarse a la violencia y la discriminación en su vida cotidiana.
Nos solidarizamos con todas nuestras comunidades de la región y reiteramos los llamamientos realizados por la comunidad internacional para que se produzca un alto el fuego inmediato, se liberen les rehenes tomades por Hamás y se restablezcan los servicios esenciales -como la electricidad y el agua- para la población de Gaza. Deben abrirse las fronteras con la franja de Gaza para suministrar la ayuda humanitaria que salva vidas y que tanto necesitan las poblaciones asediadas.
Condenamos enérgicamente el atroz ataque perpetrado por el grupo terrorista Hamás contra Israel el 7 de octubre y estamos consternados por la tragedia y el sufrimiento humano resultantes.
También condenamos enérgicamente el bombardeo indiscriminado de Gaza con innumerables civiles muertos -incluidos niñes y trabajadores médicos- por parte de las Fuerzas de Defensa israelíes desde el 7 de octubre y la escalada de la situación en Gaza, que los Procedimientos Especiales de la ONU han considerado que ha dado lugar a crímenes contra la humanidad. El atroz ataque de Hamás no puede ser una justificación para el castigo colectivo de toda una población. Hasta la fecha, alrededor de 1,4 millones de personas -más de la mitad de la población de Gaza- se han visto desplazadas internamente, y muchas de ellas han buscado refugio en los abarrotados refugios de emergencia de la ONU.
También nos preocupa enormemente el aumento de los índices de antisemitismo y odio antimusulmán en todo el mundo y en Internet. Hacemos un llamamiento a la compasión y la solidaridad: ninguna comunidad debe sufrir el discurso del odio y la violencia.
Buscamos un futuro que incluya seguridad, dignidad y plenos derechos humanos para todas las personas. El mundo ya ha creado las herramientas jurídicas para garantizar que esto sea una realidad: el derecho internacional humanitario y de los derechos humanos. Pero estas herramientas han sido pisoteadas con regularidad, y su eficacia creíble se está viendo dañada por una falta total de rendición de cuentas.
Restablecer la legalidad internacional va más allá de la solución de la guerra actual. Esto debe empezar ahora: urgentemente, deteniendo esta espantosa espiral de violencia y dialogando y, finalmente, abordando las causas profundas de un conflicto que ha manchado la región durante décadas.