Ampliación de la Ley Mordaza Global: la administración Trump antepone la ideología a la vida humana

Una foto muestra los brazos de una persona sosteniendo un cartel que dice «Mi cuerpo, mi decisión». El texto dice: «Ampliación de la Ley Mordaza Global: la administración Trump antepone la ideología a la vida humana». El logotipo de ILGA Mundo aparece en la parte inferior derecha de la imagen

Ampliación de la Ley Mordaza Global: la administración Trump antepone la ideología a la vida humana

  • A través de un paquete de tres nuevas políticas, la administración Trump está llevando al extremo el manual del Proyecto 2025, utilizando la ayuda exterior estadounidense como arma para imponer una agenda ideológica contraria a los derechos humanos en todo el mundo
  • A partir de febrero de 2026, la financiación estadounidense también estará condicionada al silencio en torno a los derechos humanos de las personas LGBTI o a la realización de iniciativas de diversidad, equidad e inclusión (DEI)
  • Las consecuencias se sumarán a la devastación que ya han causado un año de recortes en la ayuda exterior y los continuos ataques contra la igualdad de género, la autonomía corporal y la diversidad

Ginebra, 27 de enero de 2026 — La ampliación de la Ley Mordaza Global por parte de la administración Trump es un ataque violento a las libertades y los cuerpos de todas las personas, disfrazado de preocupación por las mujeres y la niñez, ha declarado hoy ILGA Mundo.

A través de un paquete de tres nuevas políticas, la administración Trump está llevando al extremo el manual del Proyecto 2025, utilizando la ayuda exterior de Estados Unidos como arma para imponer una agenda ideológica contraria a los derechos en todo el mundo.

El uso de la ayuda exterior estadounidense como arma

Por primera vez desde su promulgación en 1973, la Ley Mordaza Global se aplicará a todos los beneficiarios de la ayuda exterior estadounidense, incluidas las iniciativas de ayuda humanitaria y al desarrollo, salud global, sociedad civil y apoyo a las personas refugiadas dirigidas por organizaciones con sede en Estados Unidos, socios de la ONU y otros gobiernos.

Para seguir siendo elegibles para recibir financiación estadounidense, la administración Trump ha decidido obligar a las organizaciones a suspender no solo los servicios de aborto, sino también el asesoramiento, las derivaciones, la información médica y sobre anticoncepción, la capacitación y cualquier iniciativa para promover el acceso al aborto a través de leyes o políticas.

Las restricciones de la Ley Mordaza Global tendrán repercusiones mucho más allá de la atención al aborto o el apoyo a las personas LGBTI

Y el imprudente ataque no termina con la justicia reproductiva.

A partir de febrero de 2026, la financiación estadounidense también estará condicionada al silencio en torno a los derechos humanos de las personas LGBTI, lo que impedirá a los beneficiarios abordar la identidad de género, apoyar el reconocimiento legal del género o llevar a cabo labores de diversidad, equidad e inclusión.

Estas restricciones tendrán repercusiones que irán mucho más allá de la atención al aborto o el apoyo a las personas LGBTI que se enfrentan a la violencia y la discriminación.

La administración Trump está presionando a las organizaciones que prestan servicios de prevención del VIH, salud materna, ayuda humanitaria, apoyo a las personas refugiadas, educación y programas comunitarios —en particular los que incluyen a las personas LGBTI— para que censuren su trabajo, desmantelen los servicios inclusivos o abandonen comunidades enteras, solo para conservar la financiación estadounidense.

Todas las personas deberíamos tener la libertad de tomar decisiones sobre sus propios cuerpos, vidas y futuros: estas son decisiones que les pertenecen solo a nosotres.

Pero hoy, la administración Trump ha decidido atacar esas libertades, pidiendo a países y organizaciones que elijan entre la imposibilidad de seguir ayudando a quienes lo necesitan y renunciar a la financiación que les permite operar.

Cuando se produzca la próxima crisis humanitaria y los servicios de apoyo vitales hayan cerrado entretanto, ¿se preocupará más el mundo por las vidas perdidas o por la ideología que Trump está imponiendo al mundo?

Kimberly Frost, Cosecretaria General de ILGA Mundo

Nuestra solidaridad entre movimientos

ILGA Mundo se une a innumerables activistas y organizaciones feministas, de derechos sexuales y reproductivos y LGBTI para denunciar estas políticas por lo que son: una forma de intimidar a los gobiernos de los distintos países para que cumplan con una ideología extremista y contraria a los derechos.

Las consecuencias se sumarán a la devastación que ya han causado un año de recortes en la ayuda exterior y los continuos ataques contra la igualdad de género, la autonomía corporal y la diversidad.

La ayuda exterior debería permitir salvar más vidas, no menos. Debería impulsar el apoyo a quienes más lo necesitan, no obligar a las personas trabajadoras humanitarias a rechazarlos, especialmente cuando hay dinero disponible y, sin embargo, se retiene de forma cruel y deliberada.

Hoy y todos los días, seguimos solidarizándonos con quienes trabajan para crear un futuro en el que todas las personas tengan libertad para decidir sobre sus cuerpos y sus amores, tengan acceso a la atención que necesitan, y puedan ejercer los derechos que nos pertenecen por igual a todes nosotres, como seres humanos.

Kimberly Frost, Cosecretaria General de ILGA Mundo